El Tiempo muerto es una práctica que invita a cualquier persona, trabajador de la empresa o no, en cualquier momento, a detener una tarea en la que identifique un riesgo potencial no gestionado o prevenido o se den condiciones por debajo del estándar de trabajo habitual y se pueda comer algún error crítico que desemboque en un suceso.
La similitud está en que tanto en aplicación del protocolo de riesgo grave e inminente como de la herramienta Tiempo muerto la tarea se detiene.
Sin embargo, la principal diferencia es que el tiempo muerto no requiere una situación de gravedad para detener el trabajo.
Al igual que en baloncesto, el Tiempo muerto permite a los trabajadores analizar y discutir la “jugada”.
Permite analizar las circunstancias que se dan en el propio “tajo” a pie de puesto de trabajo y aclarar la mejor forma de hacer la tarea de forma segura y saludable, teniendo en cuenta todos los condicionantes que puedan darse: personas presentes, herramientas o medios disponibles, instrucciones operativas aplicables, etc.
Normalmente, en esta discusión de la jugada participan las personas que ocupan el puesto de trabajo.
En caso de necesitar consejo o ayuda puede contarse con la experiencia de compañeros veteranos que hayan realizado la operación en cuestión u otra parecida con anterioridad y por supuesto, la ayuda del mando directo.
En ocasiones el Tiempo muerto, puede requerir la activación de otras herramientas de cultura preventiva como por ejemplo el análisis previo de tareas o el análisis preliminar de tareas.
Cuando participan los mandos, el tiempo muerto es una oportunidad demostrar su liderazgo y reafirmar la importancia de la SST y el lugar que ocupa en los valores de la compañía, dejando claro el mensaje de “seguridad ante todo” y “en caso de duda, parar, preguntar y no reiniciar la tarea hasta que estemos seguros de cómo debe realizarse con seguridad”.
El Tiempo muerto funciona especialmente bien cuando la persona tiene dudas, o poca experiencia en la realización del trabajo.
Es eficaz, en el caso de personas noveles que pueden tener “reservas” sobre la imagen que trasmitirán a sus responsables o a sus compañeros si paran el trabajo.
En estos casos el mensaje que lanza la organización es positivo y reconoce que tiene prevista la necesidad que puede tener una persona con dudas, para parar, solicitar colaboración y pensar cómo realizar la operación de forma segura.