La selección española masculina de waterpolo se proclamó campeona del mundo este jueves por cuarta vez en su historia tras batir al aguerrido combinado húngaro en una apretadísima final. Los españoles batallaron con todo en la piscina de Singapur y añadieron una medalla más a las conseguidas en 1998, 2001 y 2022.
España dominó la primera parte de un partido que se complicó en el tercer cuarto, pero los golazos de Sanahuja y Granados, las paradas de Aguirre y el saber mantener la calma fueron la clave para que España cogiera una renta de +3 en el último parcial y fuera saboreando este título mundial, el cuarto en la historia del waterpolo masculino español.
Además, 'Felipao' Perrone anotó dos goles, el último de ellos el que puso el 15 en el marcador español del OCBC Aquatic Centre.
Gloria y honores para Perrone y para el resto de los jugadores de David Martín, que suma un nuevo éxito y recupera un cetro mundial que España no ganaba desde 2022 en Budapest.
En este partido entre dos potencias mundiales, con un precedente en la final del lejano Mundial de Perth 1998 que también ganaron los españoles, todo parecía ir de cara para los nuestros, pero la fe magiar permitió al equipo de Zsolt Varga ponerse por delante al poco de empezar la segunda parte y hasta empezar el último parcial.
Porque, en un partido mucho más ofensivo que el 10-9 que le endosó España a Hungría en el último partido de la fase de grupos de este Mundial, España aceleró en el último cuarto para volver a coger la iniciativa y para ir acercándose con firmeza hacia el título, hacia la medalla de oro que servirá de gran guinda al pastel de Felipe Perrone.
El duelo empezó igualado y con la misma tónica en el primer y segundo cuarto, minutos iniciales sin goles y, luego, prácticamente un gol en casi cada ataque.
Y ahí, para frenar esa dinámica de los húngaros, estuvo muy bien Unai Aguirre, que dejó en un gran 52 por ciento de acierto su historial de paradas en esta final mundialista en la que tuvo mucho peso, casi tanto como los 5 goles que marcaron, cada uno, Álvaro Granados y Bernat Sanahuja.
España, que se fue al descanso con una ventaja mínima, temía que esa dependencia del dueto goleador pudiera pasar factura, porque tan solo Alberto Munarriz fue capaz de sumarse a la fiesta en la primera mitad.
Pero, en la segunda, Felipe Perrone quiso dejar claro que sus últimas brazadas como waterpolista profesional debían tener importancia en la consecución de su tan ansiado Mundial de Singapur, y anotó esos dos goles que ayudaron a que España se catapultara en el cuarto final.
Se recompusieron los de David Martín de un parcial de 0-3 para Hungría que situó a los magiares en cabeza.
Parecía que la final se escapaba, con una Hungría que tenía hasta la suerte y los palos de su lado.
Pero Granados, también activo en defensa con un bloqueo clave, y esa experiencia liderada por Perrone entraron en liza para, en ese mágico cuarto parcial, volver a soltar los brazos y marcar esos 6 goles que fueron dejando noqueados a los húngaros.
El 'último baile' de Felipe Perrone es una medalla de oro mundial, su segundo Mundial tras el de Budapest 2022.