La importancia de la respiración en la natación se traduce en cómo el oxígeno llega a los músculos para ejercitarnos eficientemente y sin tensiones.
La respiración, además, es un elemento que mantiene la armonía dinámica y la velocidad mientras nadamos, en un ritmo constante para no desestabilizar el cuerpo.
En general, la técnica básica de respiración en natación implica exhalar bajo el agua y girar la cabeza hacia un lado para inhalar aire.
En general, la técnica básica de respiración en natación implica exhalar bajo el agua y girar la cabeza hacia un lado para inhalar aire.
La exhalación continua bajo el agua es esencial tanto para liberar el dióxido de carbono como para preparar una inhalación eficiente.
Respiración de lado con tabla de flotación: consiste en sostener una tabla de flotación frente al cuerpo mientras se nada de lado.
Al girar la cabeza, se inhala con la nariz para exhalar con la boca bajo el agua.
Técnicamente la espiración se debe iniciar por la nariz y finalizar por la boca.
Esto ayuda a los principiantes a familiarizarse con la técnica básica y coordinar piernas y brazos.
Respiración con apoyo en la pared de la piscina: se realiza al utilizar la pared de la piscina como soporte para practicar la técnica de respiración.
Al hacer una patada suave y girar la cabeza hacia un lado, se inhala el aire, manteniendo la posición.
Es una herramienta no tanto para contar cuántas respiraciones tomar por longitud de piscina, sino concentrarse en la coordinación respiratoria sin la presión de nadar.
No obstante, para mejorar tu capacidad pulmonar, es útil realizar ejercicios específicos fuera del agua.
Estos tienen como objetivo la práctica de la respiración profunda y el entrenamiento cardiovascular.
Este último, muy interesante a la hora de trabajar y combinar natación con ejercicios en gimnasio.
Respiración bilateral: alterna la inhalación entre ambos lados mientras se nada con el fin de desarrollar la simetría y el equilibrio.
Los nadadores intermedios pueden practicar series de distancia alternando la respiración cada tres o cinco brazadas.
Respiración en serie de velocidad: esta es una estupenda opción para mejorar la resistencia y la capacidad pulmonar para nadar más tiempo sin respirar.
Implica distancias más cortas a alta intensidad, manteniendo un ritmo de respiración regular y controlado.
Se puede experimentar con diferentes patrones, como inhalar cada dos o tres brazadas, para desafiar los límites y mejorar la capacidad de recuperación.