La asociación y rotación de cultivos son muy importantes para conservar la salud del suelo de tu huerto, además, ambas favorecen el desarrollo natural de los vegetales sin utilizar agregados químicos.
Asociar cultivos de frutas y hortalizas con plantas florales y aromáticas atraerá a insectos beneficiosos que favorecen el control biológico.
La caléndula, por ejemplo, atrae a enemigos naturales del pulgón verde y otras, como la salvia, el romero o el tomillo, alejan a las moscas, a las hormigas y al pulgón de la zanahoria y de la col.
Se evita la proliferación de plantas adventicias.
Mayor protección frente a plagas y enfermedades.
Hay estudios que apuntan a que en policultivos la incidencia de las plagas es mucho menor.
Asociar cultivos te servirá para repeler plagas en tu huerto.
Algunos ejemplos de plantas de la misma familia que no debes asociar son: Cucurbitáceas, por ejemplo: sandía, melón, calabaza, calabacín, pepino, entre otros.
Leguminosas, por ejemplo: habas, ejotes, chícharos, lentejas, entre otros.
Solanáceas, por ejemplo: berenjena, jitomate, pimiento, papa, entre otros.