El "Síndrome de Hubris" es un trastorno que se caracteriza por generar un ego desmedido, un enfoque personal exagerado, aparición de excentricidades y deprecio hacia las opiniones de los demás.
Entre los síntomas que puede producir el mal de Hubris destacan:
Un enfoque personal exagerado al comentar asuntos corrientes.
Confianza exagerada en sí mismo, imprudencia e impulsividad.
Sentimiento de superioridad sobre los demás.
Desmedida preocupación por la imagen, lujos y excentricidades.
El rival debe ser vencido a cualquier precio.
La pérdida del mando o de la popularidad termina en la desolación, la rabia y el rencor.
Despreció por los consejos de quienes les rodean.
Alejamiento progresivo de la realidad.
Según David Owen, las fases por las que pasan las personas que padecen el Síndrome de Hubris son: Dudas, Autoconfianza, Halagos, Arrogancia, Soberbia, Paranoia y Caída en desgracia.
La mejor cura consiste en darse de vez en cuando un baño de modestia.
Y conviene temer siempre en la cabeza esta cita, atribuida a Eurípides: «Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco».