La cultura preventiva no toma vacaciones.
El Tiempo muerto es una práctica que invita a cualquier persona, trabajador de la empresa o no, en cualquier momento, a detener una tarea en la que identifique un riesgo potencial no gestionado o prevenido o se den condiciones por debajo del estándar de trabajo habitual y se pueda comer algún error crítico que desemboque en un suceso.
La similitud está en que tanto en aplicación del protocolo de riesgo grave e inminente como de la herramienta Tiempo muerto la tarea se detiene.
Sin embargo, la principal diferencia es que el tiempo muerto no requiere una situación de gravedad para detener el trabajo.
Al igual que en baloncesto, el Tiempo muerto permite a los trabajadores analizar y discutir la “jugada”.
Permite analizar las circunstancias que se dan en el propio “tajo” a pie de puesto de trabajo y aclarar la mejor forma de hacer la tarea de forma segura y saludable, teniendo en cuenta todos los condicionantes que puedan darse: personas presentes, herramientas o medios disponibles, instrucciones operativas aplicables, etc.
El Tiempo muerto es una práctica que suele aplicarse en culturas sistemáticas, proactivas y generativas.