Estudios han identificado que el tiempo de reacción de un conductor en condiciones controladas -descansado, lúcido y con buena salud- es de 0.7 segundos.
Estudios han identificado que el tiempo de reacción de un conductor en condiciones controladas -descansado, lúcido y con buena salud- es de 0.7 segundos, mientras que uno que lo hace cansado, bajo la influencia de algún estupefaciente, es de 1.8 segundos, es decir, más del doble.
El tiempo de frenado depende siempre de muchos otros factores, desde las condiciones mecánicas del vehículo, las llantas, el camino, el clima, entre otros.
Es por eso que se inventó la regla no escrita de los cuatro segundos, es decir, viajar detrás de otro vehículo no a esa distancia, sino a ese tiempo.
Calcular ese lapso entre la unidad de enfrente y la propia, a fin de salvaguardar tanto el tiempo de frenado como el tiempo de reacción y así evitar cualquier impacto.
Incluso, cuando hay lluvia o hasta nieve, la regla de los cuatro segundos debe duplicarse, es decir, pasar a los ocho segundos, pues el agarre de los neumáticos y, por supuesto, la visibilidad y el tiempo de reacción también se ven alterados.
Y es que ante el elevado número de accidentes cuando llueve, la regla de los cuatro (ocho) segundos puede salvar vidas, ya que, además, la mayoría de los incidentes sucede durante los primeros minutos de la lluvia, pues los conductores no logran adaptar su modo de conducción al cambio climatológico.
Por último, para pasar de los cuatro a los ocho segundos, no hay que obviar que esto se logra bajando la velocidad, pues tanto la distancia como el tiempo de frenado se alargan de forma considerable.