El sistema de juego va a definir qué roles van a adoptar los jugadores del equipo, cuántos de ellos van a realizar funciones de colocación o de ataque, o ambas. La utilización de una formación u otra va a estar estrechamente relacionada con los diferentes sistemas que vamos a utilizar, como el de recepción, el de defensa, el de ataque, etc. El nivel de los jugadores y sus conocimientos, tanto técnicos como tácticos, serán uno de los factores en los que nos vamos a basar. Asimismo, el nivel de los posibles colocadores puede ser otro gran condicionante. Pero hay que tener en cuenta que a mayor complejidad en el sistema, también será necesaria una mayor especialización por puestos en el equipo, por lo que no se debe progresar mientras nuestros deportistas no estén preparados. El 6 -6, por definición, se considera una formación con 6 colocadores y 6 atacantes. El 6-3 o 3-3 se trata de una primera evolución del 6-6. Con este sistema, situaremos a dos jugadores en zonas opuestas en el campo, con la labor de colocar en las rotaciones delanteras, de manera que cuando un colocador pase a zona zaguera, será el otro el que adopte entonces dicho rol. Se trata del sistema más conocido, pues es el que se utiliza más en alto nivel.