1. Ten claro el objetivo
Es necesario tener en mente desde el principio que aquello a lo que aspiramos es, fundamentalmente, proteger nuestra dignidad y, en segundo término, evitar que este clase de ataques se vuelvan a repetir.
2. Adopta una perspectiva distanciada
Ante situaciones comprometedoras como esta, es necesario adoptar una cierta distancia crítica con respecto a lo que nos ocurre, para no dejarnos llevar.
3. Llamar la atención sobre la ofensa
No se puede actuar como si las agresiones verbales fuesen algo normal, así que lo primero es señalar el hecho de que la otra persona ya parte desde una situación de desventaja.
4. Deconstruir los ataques del otro
A veces nos olvidamos que las agresiones verbales se basan en acciones y en afirmaciones totalmente cuestionables, y simplemente nos centramos en el malestar que generan.
5. Mostrar poca paciencia
Es bueno dejar claro que nuestra actitud no es la misma que la del atacante, pero tampoco hay que actuar como si la otra persona estuviese poniendo de su parte para generar un diálogo provechoso.