Debemos realizar una respiración voluntaria, inhalando por la boca y exhalando por la nariz.
De esta forma conseguiremos coger una mayor cantidad de oxígeno y también evitaremos que nos entre agua por la nariz.
La inhalación por la boca se hará de forma rápida para poder llenar los pulmones de oxígeno, y la exhalación será más lenta y progresiva soltando todo el aire por la boca.
Si no conseguimos expulsar todo el aire, cuando vayamos a inhalar por la boca lo haremos de forma poco eficaz y nos quedaremos escasos de oxígeno.
También es importante llevar una buena coordinación con las brazadas y cada estilo tendrá su momento para la inhalación y para la exhalación.
En crol inhalaremos rotando la cabeza al mismo lado del brazo que sale del agua y exhalaremos cuando el brazo y la cabeza vuelvan a entrar en el agua.
En el estilo de crol podremos respirar cada 2, cada 3, cada 4 o 5 brazadas, dependiendo de nuestra capacidad pulmonar.
En espalda, al llevar todo el rato la cabeza fuera del agua es más fácil realizar la respiración, pero se recomienda llevar un ritmo siempre igual para no provocar más cansancio.
Se recomienda inhalar cuando un brazo sale del agua y exhalar cuando sale el otro, y siempre cogiendo el aire por la boca y soltándolo por la nariz.
En braza, cogemos aire al sacar la cabeza y cuando los brazos realizan la fase de tracción y empuje, y soltamos el aire al meter la cabeza y en la fase de deslizamiento y recobro de los brazos.
Lo ideal será coger aire cuando los brazos y la cabeza se encuentren fuera del agua y soltar el aire cuando los brazos y la cabeza están dentro del agua.
Dependiendo de la capacidad pulmonar y de la exigencia respiraremos cada una o dos brazadas.
Si queremos mejorar nuestro rendimiento y evitar que nos cansemos más de lo normal es importante trabajar la respiración y la coordinación de ésta con los movimientos de cada estilo.