El cambio al horario de verano se ha producido este domingo de madrugada.
Los relojes de todos los países de la Unión Europea han adelantado una hora sus manecillas de acuerdo con la Directiva Europea 2000/84/CE, un cambio con el que en lugar de las 2.00, el reloj ha pasado a marcar las 3.00, motivo por el cual a partir de ahora amanecerá y anochecerá más tarde.
Lejos de suponer tan solo un pequeño cambio, lo cierto es que los expertos aseguran que nuestro cerebro puede tardar en adaptarse.
De hecho, nuestro cuerpo puede tardar en acostumbrarse hasta tres o cuatro días, habiendo expertos que incluso afirman que este periodo de adaptación puede alargarse hasta los diez días después del cambio.
El cambio de hora dos veces al año es obligatorio desde 1981.
Con ello, la Unión Europea pretende aprovechar mejor las horas de luz y contribuir al ahorro energético.
Sin embargo, desde hace varios años la realidad es que esta práctica ha provocado un intenso debate debido, precisamente, a los efectos negativos en la salud.
La Comisión Europea ya mostró preocupación por este cambio en 2018, fecha en la que ya se planteó la posibilidad de poner fin a este cambio.
En un principio, se propuso 2019 como fecha límite, aunque esta fecha acabó atrasándose hasta 2021 y, debido a la falta de consenso, no se ha hecho efectivo ningún cambio.
El último cambio fijado, en 2026
Por lo tanto, basándonos en Boletín Oficial del Estado (BOE), que es quien debe publicar la modificación del horario cada cinco años, el último cambio de hora fijado hasta ahora se sitúa en octubre de 2026, concretamente el 25 de octubre de 2026.
Pese a ello, eso no quiere decir que este vaya a ser el último cambio de hora que vayamos a experimentar, ya que la decisión final dependerá de la Comisión Europea.
En España, el Gobierno llegó a crear en 2019 un comité de expertos para discutir sobre el cambio de hora, un grupo cuyas conclusiones fueron que no era aconsejable tomar una decisión todavía.
Por ello, nuestro país seguirá de momento modificando sus horarios dos veces al año a la espera de las decisiones que se tomen desde la Unión Europea.