Hacer un sprint es cuando corres a tu máxima velocidad una pequeña distancia y que cuando terminas acabas con el corazón al límite.
Este tipo de ejercicio es muy común que los corredores de élite lo introduzcan en sus rutinas de entrenamiento, especialmente en las famosas series, para mejorar la resistencia, así como también para regular los niveles de ácido láctico.
Y lo mejor, es que le ayudan también a perder peso.
Tal y como explican los investigadores, la capacidad para correr no depende solamente del corazón y los pulmones, también de las piernas.
Por eso, aunque te estés preparando para una prueba de larga distancia, las carreras a intervalos cortos e intensos te ayudarán a desarrollar la resistencia de los músculos de las piernas y la fortaleza mental para que puedas hacerle frente a la fatiga.
Pero es que, además, estos intervalos intensos de corta duración al tener un impacto positivo sobre tu organismo, no solo te ayudarán a incrementar tu rendimiento en general, sino también a perder peso por lo que podrás quemar grasa y calorías en poco tiempo.
El corredor y entrenador Pete Magill en su nuevo libro, Fast 5K, sugiere que el problema radica en un malentendido sobre los sprints.
Una forma inteligente de aumentar tu ritmo sin el riesgo adicional de caer lesionado aconseja Magill, es dividir tu ritmo en repeticiones de 10 minutos o 5 minutos, con un intervalo de trote de 2-3 minutos.
Por esos motivos, introducir sprints en tu rutina de entrenamiento, especialmente en los últimos metros de una carrera, te harán un mejor runner y mantendrás tu estado físico en buena forma.