Según la OMS, los adultos deben realizar, a lo largo de una semana, un mínimo de entre 150 y 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad física aeróbica de intensidad vigorosa, o bien una combinación de ambas.
En el caso de los niños y adolescentes, la recomendación es de al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa, fundamentalmente aeróbica.
La importancia de correr con responsabilidad para evitar lesiones: Se enfatiza la necesidad de realizar la actividad física de manera consciente y segura para prevenir el daño físico.
Sin embargo, se debe correr con responsabilidad para evitar lesiones.
Para los que dan sus primeros pasos: Elige calzado adecuado: Acude a una tienda especializada para que te asesoren sobre qué tipo de calzado es el más conveniente.
Utiliza prendas cómodas: Evita las prendas 100% algodón que retienen el sudor y pueden causar rozaduras o llagas.
Opta por fibras naturales como el bambú o sintéticas como el poliéster o licra.
Busca compañía: Correr en compañía puede ser más motivador.
Diseña un plan de entrenamiento: Si tienes una vida sedentaria o hace mucho que no practicas deporte, empieza con un minuto corriendo y cinco caminando, e incrementa progresivamente el tiempo de carrera.
Adáptate al ritmo: Es normal sentirse agotado entre la cuarta y la sexta semana.
Sé consciente de ello para no abandonar.
Mantén una alimentación correcta: Come una hora y media antes de entrenar, entre 200 y 400 calorías de carbohidratos complejos y un poco de proteínas.
Puedes optar por yogur con granola, pan integral con mantequilla de maní o medio sándwich y un plátano.
Para un corredor con experiencia: Hidrátate bien: Consumir agua antes y durante el ejercicio es esencial.
Calienta antes de correr: Los estiramientos previos son vitales para prevenir lesiones.
Solo necesitas cinco minutos para aliviar la sensación de tirantez.
Aprende a entender a tu cuerpo: Es normal que duelan los músculos, pero si sientes dolor en la espinilla, la cadera y otras partes del cuerpo, detente, utiliza antiinflamatorios y descansa.
El descanso es esencial para permitir que el cuerpo se recupere tras el ejercicio.
Corre de manera cómoda: Realiza pasos más cortos, aplica lubricante en zonas propensas a ampollas, reduce el ritmo, inhala por la nariz y realiza respiraciones.