Los árbitros son fundamentales en cualquier deporte, y el waterpolo no es la excepción.
En un partido de waterpolo se debe contar con un cuerpo arbitral compuesto de entre 4 y 9 integrantes, entre los cuales habrá, sí o sí, dos árbitros, dos jueces de gol y, dependiendo de la cantidad, cronometradores, secretarios y árbitro/s asistente/s de video.
En todo caso, en un partido de waterpolo deberá haber:
Dos árbitros y dos jueces de gol, dos árbitros y ningún juez de gol o un árbitro y dos jueces de gol.
Un cronometrador y un secretario, dos cronometradores y dos secretarios o dos cronometradores y un secretario.
Los árbitros del waterpolo tendrán las siguientes funciones:
Controlar absolutamente todos los aspectos de partido, siendo la autoridad máxima dentro de la piscina y cuyas decisiones son definitivas.
Serán los encargados de pitar el inicio y la reanudación del juego, señalar goles, saques de portería, saques de esquina o cualquier otra infracción que ocurra dentro del partido.
También tendrán la decisión de señalar o no una falta, expulsión o penalti.
Ordenar a un jugador que salga de la piscina o que abandone el recinto.
Los árbitros suelen ubicarse en los laterales de la piscina, del lado exterior, de modo que puedan tener mejor visión y velocidad, evitando posibles colisiones con los jugadores dentro del recinto de juego.
Para convertirse en árbitro de waterpolo se deberá realizar un curso previo; para este curso de árbitro se necesitará un año de auxiliar como mínimo.
Luego, para ser profesional en la disciplina de tu país, deberás ser propuesto por el Comité de Árbitros de Waterpolo.