Los bloqueos nerviosos se hacen inyectando un medicamento anestésico alrededor de los nervios (o en el plano donde se encuentran los nervios), que transportan la sensación dolorosa de la zona quirúrgica.
Dependiendo de la edad del paciente, los bloqueos nerviosos se pueden realizar mientras el paciente está despierto o, más comúnmente, después de que el paciente está dormido bajo anestesia general.
El lugar exacto donde se inyecta el medicamento anestésico depende de dónde se lleve a cabo el procedimiento quirúrgico.
Para los procedimientos en el hombro, brazo, codo o mano, las inyecciones se pueden hacer al costado del cuello, por debajo o por encima de la clavícula, o en la axila.
Para los procedimientos en la pierna, rodilla o pie, las inyecciones se pueden administrar en la ingle, las nalgas, muslos o la parte trasera de la pierna.
Para procedimientos en el abdomen/pecho, las inyecciones se pueden dar en la parte delantera o trasera del abdomen/pecho o la espalda.
El anestesiólogo hablará con usted sobre el mejor bloqueo para su hijo(a) y le explicará los beneficios y los riesgos.
Para las cirugías de gran envergadura y dolorosas, como la reconstrucción de la rodilla, cirugías en los hombros y en el tórax, es frecuente que se coloque un catéter nervioso continuo (tubo plástico delgado) para brindar alivio extendido del dolor, típicamente por 2 a 3 días.
Los anestesiólogos insertan los catéteres en el quirófano, mientras los niños están bajo los efectos de la anestesia, e infunden medicamentos anestésicos en forma continua.
A veces se da de alta a los niños con el catéter y una bomba de infusión de medicamento anestésico para controlar el dolor en casa por 2-3 días.