La ley concursal, diseñada para ser una herramienta de supervivencia, se convirtió en el día a día de muchas instituciones.
Variias de ellas con gran peso histórico como: Deportivo de la Coruña (160 millones de deuda), Real Zaragoza (140 millones) o Real Betis (90 millones), por nombrar los tres más cuantiosos.
Otros como el CD Logroñés, la UD Salamanca o el Extremadura UD (heredero del desaparecido CF Extremadura, el que jugó en Primera en los 90) corrieron peor suerte fueron liquidados por aquellas fechas.
Este fue el contexto caótico en el que se produjo el ascenso al poder de Javier Tebas, quien agitó como una de sus principales banderas un control económico férreo que impidiese a los equipos sobrepasarse con sus deudas.
La principal herramienta que utilizó para ello es el límite salarial.
Es decir, LaLiga calcula cuánto dinero puede asumir un club y establece un tope de gasto que el club puede apurar o no.
Para calcular este límite salarial se tienen en cuenta todos los gastos e ingresos que conllevan la gestión de un club dentro de una temporada.
En caso de pasarse del limite salarial, LaLiga puede establecer penalizaciones que dificultan la inscripción de nuevos jugadores, al menos hasta que el gasto no es aligerado.
Es por ello que muchos equipos, cada verano, deben dar salida a varios futbolistas para poder inscribir a sus nuevos fichajes.
Es ahí donde la regla del 1:1 entra en escena.
La regla del 1:1 establece que un club se puede gastar en fichajes la misma cantidad de dinero que ingrese, ya sea por ventas o por ahorro salarial.
La regla del 1:1 ganó gran relevancia durante diciembre de 2024 ante los problemas que tuvo el Barça para inscribir a Dani Olmo y Pau Víctor.
" No hemos llegado a la regla del 1:1 porque no hemos querido", llegó a decir Joan Laporta durante una comparecencia el 3 de septiembre de 2024.
Las palabras del presidente azulgrana llegaron después de que el club lograse inscribir a sus dos fichajes para la 2024/25, Olmo y Pau Víctor, gracias a una exención temporal debido a la lesión de larga duración de Andreas Christensen.
La solución del club para poder reinscribir a sus dos futbolistas pasaba por activar una nueva palanca, en esta ocasión la venta de los palcos VIP del nuevo Camp Nou por unos 100 millones de euros.
Una operación que se retrasó más de lo esperado, hasta completarse ya entrado el mes de enero.
Concretamente, de manera oficial, el Barça regresó a la regla del 1:1 en 3 de enero de 2025.
Sin embargo, las inscripciones de Dani Olmo y Pau Víctor tenían como límite el 31 de diciembre, por lo que perdieron la condición de inscritos.
Se daba así la paradoja de que el Barcelona podía gastar en el mercado de invierno el mismo dinero que ingresase, pero tras perder a dos futbolistas con los que ya contaba.
Finalmente, tanto Dani Olmo, que incluso disputó minutos en la final contra el Real Madrid, como Pau Víctor estuvieron presentes en la Supercopa de España debido a una medida cautelarísima concedida por el CSD al Barcelona.
Si bien no se trata de una solución permanente, permite que los dos futbolistas puedan continuar jugando por un periodo de tres meses mientras que las partes buscan una solución.