El waterpolo es un deporte acuático que combina la natación, el balonmano y la estrategia en equipo.
Practicado en una piscina, este deporte dinámico requiere habilidad, resistencia y coordinación.
Cada equipo está compuesto por siete jugadores, incluyendo el portero, y el objetivo es marcar más goles que el equipo contrario.
En el waterpolo, las posiciones de los jugadores son cruciales para el éxito del equipo.
Estas posiciones incluyen el portero, los defensores, los extremos, los delanteros y el centro.
Cada una tiene roles específicos que contribuyen al juego en equipo y a la ejecución de tácticas complejas con la pelota.
Dando por hecho que el puesto de portero no hay que explicarlo, empezando por el puesto de cubreboya, también conocido como central, es el puesto que se encarga de marcar al boya rival.
Intenta también recuperar el balón para evitar contraataques.
Es, por tanto, una posición muy defensiva, por delante del portero.
Aunque en un partido de waterpolo, como decimos, todos son capaces de hacer de todo y los cubreboya también puede atacar.
El boya es la principal figura de ataque en el waterpolo.
Normalmente, es el último jugador, ubicado a espaldas del portero rival para recibir un pase largo, por ejemplo, y disparar a portería.
Es por eso que los cubreboyas se encargan de defender a estos jugadores.
Los laterales suelen colocarse detrás de los cinco metros de cada portería.
Se centran en las demarcaciones y de realizar cortes a modo de despeje de los boyas en los laterales de la piscina.
Igual que los extremos, que suelen ser los más rápidos del equipo, también están en esa zona de la piscina y son jugadores de ataque.