El fútbol se ve sacudido por la posibilidad de que la organización encargada de su reglamento, la IFAB, introduzca una nueva medida, la tarjeta azul. Se trata, en lo que respecta a castigos disciplinarios, quizá la mayor variación desde la introducción de las tarjetas en el Mundial de 1970. Una medida, la del castigo de jugar en inferioridad de forma temporal, que sí existe en otros deportes y forman parte de su reglamento. En rugby, cuando un jugador ve la tarjeta amarilla por alguna acción antirreglamentaria, el castigo es que debe irse al sin bin y pasar allí diez minutos. Durante ese periodo de tiempo, su equipo disputa el encuentro con un jugador menos, es decir, con 14. La tarjeta azul también podría asemejarse a la expulsión que existe en fútbol sala, aunque hay varias diferencias claves. Cuando un jugador ve la roja en el futsal, ya no podrá volver al encuentro, pero su equipo no se queda en inferioridad todo el partido, sino que es de manera temporal. En hockey hierba existen tres tipos de cartulinas con castigos diferentes, y en waterpolo, el castigo de la expulsión momentánea también forma parte del juego, dejando al equipo en inferioridad momentánea de 20 segundos.