¿Dónde se utilizó por primera vez el imagotipo de los Juegos Olímpicos?
En las ediciones anteriores a 1924 no hubo un imagotipo, utilizándose solo carteles promocionales de inspiración modernista y ‘Art Decó’, de acuerdo con la moda imperante.
No obstante, en París 1924 se usó, además de los anillos, una imagen local.
En 1932, tres años después del ‘crack’ de la economía, Los Ángeles fue la encargada de organizar los Juegos Olímpicos de Verano y la imagen de aquel año contiene, a todo color, los cinco anillos atravesados por una rama de laurel sobre un escudo con la bandera estadounidense y la leyenda ‘Citius, Altius, Fortius’, es decir, ‘Más rápido, más alto, más fuerte’.
En Berlín 1936, en el auge del nazismo, el fasto con el que Hitler quería impresionar al mundo se tradujo en un imagotipo diseñado por el artista Johannes Boehland, quien propuso el águila alemana sobre los cinco anillos y la Puerta de Brandeburgo al fondo, pero el Comité Organizador no lo aprobó y esta se cambió por una campana, agregándose una leyenda con fines propagandísticos: ‘Llamo a la juventud del mundo’.
Tras la Segunda Guerra Mundial, en Londres 1948, la ilustración en negro escogida contiene al Big Ben con las manecillas del reloj que marcan las 4:00, hora del inicio de los Juegos.
Helsinki 1952 eligió su gran estadio en colores azul y blanco; Melbourne 1956, el mapa de Australia; y, Roma 1960, a la loba y Rómulo y Remo, los fundadores mitológicos.
En Tokio 1964, los símbolos se hacen más sofisticados, acaso para cumplir con los conceptos corporativos y el marketing en boga.
Aunque en apariencia la idea es simple (el sol naciente de Japón sobre los anillos olímpicos), existe tras ella un trabajo del diseñador gráfico local Yusaku Kamekura con sus teorías sobre la composición y el manejo de los colores.