Los pívots ocupan la quinta posición, la que normalmente está más cerca de la canasta. Howard y Mitchell coinciden en que, años atrás, los pívots no solían hacer buenos tiros en suspensión. La altura de los pívots hace que esta técnica sea más efectiva: si se giran para hacer un tiro corto en suspensión, su estatura abre más distancia con el defensa y, por tanto, es menos probable que los bloqueen. Mitchell apunta la persistencia y el trabajo constante como virtudes de los pívots. Según nos cuenta, quizá no se les dé muy bien encestar desde fuera de la zona de tiro libre, pero son capaces de recuperar 10 rebotes por partido. Deben estar en una posición en la que puedan hacer bandejas. Howard explica que, como los jugadores ahora son más hábiles y las posiciones están cambiando, los pívots tienen la técnica y la motivación para implicarse en el juego más que nunca. También se les exige botar mejor, según Howard: "Antes, tirabas la pelota dentro y el pívot jugaba fuera del poste bajo (la zona pintada en el suelo en la base de la zona de tiro libre). Ahora, recorren un área más amplia, salen de la línea de 3 puntos y saben atacar al terminar de botar". Entran hacia la canasta en vez de limitarse a atrapar la pelota cerca del aro.